Nubes vociferantes se precipitan.
Todo fue azar
y en las encrucijadas
dimos tres gritos
en honor a nuestra diosa.
Ya la inmensidad nos abraza,
en su seno
saboreamos lo eterno.
Polvo del Sol,
polvo en el viento.
Llegaremos a casa
cuando en su cuna
despierte el tiempo.
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